lunes, 23 de mayo de 2011

Exegesis 03 : El hombre en busca de sentido

 

Affectus, qui passio est, desinit esse passio simultaque eius claram et distinctam formamus ideam(*)

Ética. 5a parte-Baruch Spinoza

 

Hemos llegado a un numero religioso de Exegesis, hemos alcanzado la trinidad y nos proyectamos a la perfección divina, llegaremos a ese tan preciado ¿numero 7?

el-hombre-en-busca-de-sentido2Esa pregunta merece una respuesta existencial, y sobre eso y tanto mas nos remite “El Hombre en busca de sentido” la obra mas famosa de Viktor Frankl, sus relatos sobre lo que acontece en los campos de concentración desde la perspectiva psicológica de los reclusos del lager es muy reveladora e intensa, deja al lector pasmado haciéndose muchas preguntas de su propia vida, quizá totalmente alejado de la realidad vivida en los sufrimientos de los reclusos, pero sin embargo tan lleno de dolor y pesares propios, inherentes a su vivir cotidiano.

 

La cantidad de presentes en la exegesis llego a la también repetida cifra de tres. Entablamos gratas charlas y devoluciones pero es interesante destacar la no siempre común conjunción de interpretaciones y recibimiento del texto. Todos los lectores llegaron a la misma conclusión, que el texto transmite su idea mas importante y significativa cuando alcanza y desarrolla el capitulo titulado “La Libertad Interior” esta es la parte cumbre del texto y tanto me ha gustado que voy a tomarme el atrevimiento de reproducir un extracto del texto a continuación.-

LA LIBERTAD INTERIOR

“Este intento de ofrecer una descripción psicológica y una explicación psicopatológica de las características típicas de la psicología en un campo de concentración quizá pueda inducir a pensar que el hombre es un ser completa e inevitablemente determinado por su entorno (y en ese caso el entorno supone una una estructura insólita –anormal-, que le obliga a someterse a unas infranqueables leyes dominantes y represivas). Pero,¿que decir de la libertad humana? ¿No existe una libertad espiritual frente a la conducta y al entorno? ¿Es correcta la teoría que nos presenta al hombre como un producto de unos factores condicionantes, bien sean de naturaleza biológica, psicológica o sociológica? ¿Acaso el hombre es un mero producto fortuito del sumatorio de esos factores? Y, lo que es mas importante, ¿demuestran las reacciones psicológicas de los internos que el hombre es incapaz de escapar a la influencia de las circunstancias externas, cuando estas son tan asfixiantes como las reglas de un campo de concentración? ¿Carece el hombre de la capacidad de decisión interior cuando las circunstancias externas anulan o limitan la libertad de elegir su comportamiento externo?

Puedo contestar a las preguntas anteriores desde la óptica de la experiencia y también con arreglo a los principios. Las experiencias de la vida en un campo demuestran que el hombre mantiene su capacidad de elección. Los ejemplos son abundantes, algunos heroicos; también se comprueba como algunos eran capaces de superar la apatía y la irritabilidad. El hombre puede conservar un reducto de libertad espiritual, de independencia mental, incluso en aquellos crueles estados de tensión psíquica y de indigencia física.

Los supervivientes de los campos de concentración aun recordamos a algunos hombres que visitaban los barracones consolando a los demás y ofreciéndoles su único madrugo de pan. Quizá no fuesen muchos, pero esos pocos representaban una muestra irrefutable de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la ultima de las libertades humanas –la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino.

Y allí siempre se presentaban ocasiones para elegir. A diario, a cualquier hora, se ofrecía la oportunidad de tomar un decisión; una decisión que terminaba si uno se sometería o no a las fuerzas que amenazaban con robarle el ultimo resquicio de su personalidad: la libertad interior. Una decisión que también prefijaba si la persona se convertiría –al renunciar a su propia libertad y dignidad- en juguete o esclavo de las condiciones del campo, para así dejarse moldear hasta conducirse como un prisionero típico…. “– fin de extracto

Seguiremos seguramente debatiendo los temas que nos dejo este libro de Frankl ya que sus preguntas y premisas son sumamente llevaderas y apasionantes para cualquier persona. Fue un verdadero placer poder charlar sobre estos temas con todos los presentes, pareciera ser que tenemos un factor en común a todos en una tendencia existencialista.

Nos veremos en la próxima.

Saludos a todos.

(*) “El sentimiento que se convierte en sufrimiento, deja de serlo en cuanto nos formamos una idea clara y preciso del mismo”




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