Martropia: Conversaciones con Spinetta es el libro de entrevistas que el periodista Juan Carlos Diez (intimo amigo del Flaco) fue recopilando durante mas de cinco años, a lo largo de tardes y madrugadas en los lugares mas comunes e íntimos del artista como ser su cocina siempre aromada de especias o en el estudio de grabación.
El libro tiene un tono absolutamente informal y relajado, realmente se nota que tanto el entrevistado como el entrevistador pasaban un buen rato charlando y desenvolviendo los temas uno tras otro. En si el libro tiene un tinte autobiográfico bien marcado y creo que podría definirse como una pseudo-autobigrafia oficial, lo que se reproduce es lo grabado por Juan Carlos Diez pero no olvidemos que el que habla es Luis Alberto Spinetta, se ve y se siente en sus propias palabras sus obsesiones, su música, sus pensamientos sobre la actualidad y sus influencias en donde conviven autores como Castaneda, Artaud y Bataille, pintores como El Bosco o Dali, músicos como Jimi Hendrix y Los Beatles, Piazolla y personajes de su propia mitología como el Capitán Beto.
Desde mi opinion este libro es un camino para quienes quieran conocer mas en profundidad al artista y también para todos aquellos que conociéndolo, busquen reconocerse en su trayectoria. Yo en lo personal pase gratos momentos circulando por sus paginas. Tanto es así que voy a reproducir algunas partes del libro como para que tengan una pizca de estas charlas. Seleccionare solamente algunas preguntas y respuestas que me parecieron muy propias del flaco y muy interesantes como así también un pequeño capitulo en donde se habla de un personaje muy especial...
Reproducción parcial y selecta de Martropía.
Utilizare el mismo formato que se encuentra en el libro para reproducir sus partes. Este formato es muy sencillo y consta de que el entrevistador pregunta en letra cursiva negrita y el entrevistado responde en letra plana normal.
Para volver a Artaud, él escribió: “Todo verdadero lenguaje es incomprensible”. ¿Es erróneo entonces querer comprender racionalmente ciertas letras tuyas?
Comprender en estos términos es aislarse sensitivamente. Es como pretender que haya un noticiero que te cuente las noticias de la letra. Ese modo de aprehender las cosas no existe para mi.
Y hay zonas que no entendemos bien de nuestro ser, por ejemplo con una poesía. Cuando te emociona, vos no sos el dueño de la idea que te emociona, ni estas descifrando el intríngulis de lo que te emociona.
Ademas, ese ocultamiento ante la razón le da el vigor artístico que debe tener; si no, no habría poesía. Hay cosas que después las podrás explicar en terminas mas raciones, pero no entendes exactamente ese momento. Todo lenguaje es lenguaje porque no nos revela sino el ser y el ser es incomprensible, volviendo a Artaud.
Mucha gente dice : “ Uy, las letras del Flaco son difíciles”...
Eso no es muy lindo pero, en definitiva, si tarde o temprano les gusta, esta bien, je, je… Lo mas feo es que duden y finalmente no les guste.
También es un mito eso de que lo mío es divicil. De todos modos es preferible eso a que sea una cosa tenga lectura rápida que no tenga vuelo y carezca de imaginación.
O sea, no es algo que me importe mucho, porque estoy seguro de lo que hago. No me planteo si debería ser de mas fácil audición o no. Ademas, ya hay tantas cosas monótonas o reiterativas que es mejor que no sea nada así.
Hay un montón de gente que nota la diferencia. Eso es lo mas importante. Y para mi es excitante porque me sitúa fuera del radio de acción del “bobero”.
¿Se podría hablar de fascismo musical?
¿Y porque no? Ese fascismo está en crear un modelo para la estupidez, como método previo para poder manejar a la gente. Provocar la estupidez de las personas hasta finalmente anularlas y dominarlas. “El bajo hampa y la prostitución”, como decía Michel Foucault. Deja de ser divertido para convertirse en una mueca de la muerte. Es una risotada que anticipa el momento del horror.
La gente siempre necesito que le digan las cosas claras y, en estos últimos años, hay mucho texto y mucho mensaje que pareciera provenir de un cerebro idiota, en todos los ordenes. Por eso es que tenemos que combatir a ese enemigo todo lo que podamos, porque no se puede sumar en base a ese gran cerebro idiota. Así es como después la gente sale a robar.
Hoy mas que nunca hay que marcar la diferencia, pero no por falsas ideas progresistas, sino a través de un poco de conocimiento, de lectura, de inventiva. Es necesario usar la imaginación contra el cerebro adormecedor y anulador de sentimientos. Y no me refiero solamente a la música. Hablo de esas caras de tarados que tenemos que soportar en la television. De esos delincuentes que tratan de crear de si mismos el efecto de juez y verdugo y son una basura para nuestra cultura.
Si un musico tiene respeto por el material artístico con el que trabaja no se va a atrever a hacer las porquerías que tenemos que escuchar. Por eso en la letra de “El Enemigo” les pregunto: ¿es esto todo lo que se te ocurre? ¿Que les quedes enseñar a tus hijos con esto? Los de la canción romántica y el pop subtropical, los “himneros” de la recaudación discográfica, son viciosos de lo fácil, porque ganan un montón de plata con dos tonos, un plagio y una letra horrible, y aprovechan la necesidad de la gente de escuchar algo fácil.
A veces pareciera que mucha gente está anestesiada
Parte de esa gente parece estar merqueada, por eso se anestesio. Desde hace muchos años se consume mucho entre la juventud y en círculos muy clave que están en todos los estratos sociales y, tarde o temprano, eso idiotiza. La letra de “El enemigo” es muy directa. Tengo la necesidad interna de ser escuchado, de exponerme en la canción. Hay gente que no tiene respeto por quienes tienen que soportar sus porquerías musicales, que son polución, desechos contaminantes.
El errante
Hace doce años, es estudio de la calle Iberá era más chico y se llamaba Cintacalma. En el fondo estaba la antigua cocina. Allí, en un tormentoso anochecer de invierno y después de una larga mateara, el frío nos hizo dejar encendida la hornalla, que extrañamente despedía fuego verde. En esa quietud donde solo se escuchaba la lluvia incesante sobre el patio, Luis Alberto me revelo una historia increíble:
¿Conociste al capitán Beto?
No. No lo llegue a conocer aunque intuía que tenia que existir un tipo así. Aparte, cuando él empezó a trabajar en el colectivo y a modificarlo para su travesía se encanto mucho mas por temor a que lo descubrieran y lo boicotearan. Imaginate.
¿O sea que no colaboraste en el diseño de la nave?
No, no le dio lugar a nadie. Aparte, el Capitán no quería tecnología de punta. Él quería tecnología incaica, a traves de monopolios magnéticos de influjos astrales. Utilizo tecnología de tiempos muy remotos, de unos tres mil años atrás. Se ve que tenia un arca con energía y la uso para confeccionar la nave. El flaco se encerró en un galpón de Haedo y no dejo entrar a ningún diseñador. Inclusive Oreste Berta iba todos los días, pero el se corto solo y nos ignoro a todos. Aunque después recordó algunas cosas en el espacio...
¿Como se llamaba?
Heriberto Aguirre.
¿Por que largó el colectivo?
Dejó de ser colectivero una noche en que la cana quiso usar su colectivo para llevar pibes detenidos, a la salida de un concierto del Flaco Spinetta. El motor se paró porque, en Beto, hombre y maquina se conjugaban. Bajó y le dijo a los canas: “No me arranca más”. Muy pícaro el hombre. A él no le importaba un pito que el concierto fuera de Spinetta o de Agustin Magaldi. No le parecía bien que le usaran el colectivo para trasladar detenidos, y menos si eran jóvenes. Se dio cuenta de que estaba todo podrido y como argentino no lo quería permitir.
¿En ese momento toma le decisión de volar?
Si, ahi el tipo se dijo: “yo me voy no solamente de la linea para la que trabajo, sino que ahora me periplo va a estar mas allá de los márgenes de la tierra”. Evidentemente invocó sus poderes. Se ve que manejaba alta magia. Beto tenia la posta para mandarse.
Era tanguero viejo, ¿no?
Escuchaba a Gardel, era hincha de River y le gustaban las plantas. Religioso el hombre, son su estampita de San Cayetano en el colectivo.
¿Habra escuchado alguno de tus temas?
No, qué va a escuchar. Pero, aunque hubo una época en que hasta los colectivos te gritaban por tener el pelo largo, Beto no lo hacia.
¿Que edad tenia cuando se fue?
Sesenta años. Se fue grande ya, tampoco tan de taquito la iba a hacer. Con un balde de cemento armó una pila trinitronica y se fue al espacio en un chasis de fibra. Usó técnicas perdidas en la noche de los tiempos.
Parece que extrañaba mucho...
Empezó a extrañar aquellas cosas que abominaba, los castigos de la ciudad. Él estaba cansado de la Argentina, pero se dio cuenta de que no podia transformar nada estando en soledad en el espacio. Querer modificar todas esas cosas le resulto una tarea imposible estando solo. Empezó a sentirse triste y melancólico.
Finalmente quedó errando en el espacio.
No volvió más. La ciencia tardó muchos años en descubrir en qué punto de la galaxia estaba. Finalmente quedó ahí, en su nace, mezcla de pirámide y colectivo. Llevaba puesto su anillo. Su tumba es el espacio y allí lo dejaron en honor a su hazaña.
¿La ciencia no encontró ninguna explicación?
No. Los científicos se siguen preguntando hasta hoy cómo hizo este tipo. Porque es la proeza más grande que realizó jamas algún hombre. El capitán Beto superó las barreras científicas por la fuerza de la fe.
Luis, ¿como sabés tanto de él si no lo conociste?
Es un secreto. Con lo sagrado no se juega.
Aunque me fuercen nunca voy a decir que el todo tiempo pasado fue mejor – mañana es mejor. Luis Alberto Spinetta.
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